En busca del lagarto

En un pueblecito había un bombero que era muy conocido y valorado allí por ayudar siempre a todas las personas que podía. Había salvado a una viejecita de un incendio y a su gato. Era como un superhéroe en el pueblo, y era comparado con Superman, pero no estaba acompañado de una ''Luisa Lane'' porque se había separado de su mujer. Tenía una hija de unos cinco años que se llamaba Pilar.

Pilar quería un lagarto de mascota porque era la moda en su colegio. El padre buscó en las tiendas pero se habían agotado, y como su hija era tan pesada tuvo que irse al bosque a buscarlo. El bombero se encaminó bien tempranito para no volver muy tarde. Andando y andando se encontró a un matrimonio de lobos hablantes.

-Hola, buen hombre, soy Jacob. -dijo el lobo- y ella es Shakira, ¿qué hace usted por estos frondosos bosques?
-Estoy buscando un lagarto mascota para mi hija, ¿sabéis dónde puedo encontrar uno?- preguntó el bombero.
-Los lagartos son los únicos animales que sobreviven a la sequía, nos los hemos comido todos. Para conseguir uno deberás cruzar el portal hacia el mundo de los lagartos.- dijo Shakira.

El bombero no creía lo que oía. Pues pensaba que el mundo de los lagartos era sólo fantasía para contarle a los niños y dormirlos. Pero creyó en su palabra y le hizo caso. Se dirigió al portal junto a los lobos.
Después de caminar por estrechos lugares, en el fondo del bosque brillaba una luz. Lo primero que hizo fue acercarse para ver qué era, cuando de pronto cayó a un pozo oculto, y se quedó ahí hasta la tarde, ya que los lobos no sabían qué hacer. Intentaron varias formas de sacarlo, pero nada dio resultado, cuando de repente aparece un lagarto con la cola roja, quien le llamó mucho la atención. El lagarto, viendo la situación, les dijo con voz grave:

-Tenéis que lanzar esta cuerda hecha de plantas y tirar de ella hasta sacarlo.-

Tiraron y tiraron de la cuerda hasta sacar al hombre; estaba un poco pálido. Le dieron comida para que se recuperase, y lo hizo instantáneamente.

El hombre y el lagarto charlaron un rato; él le explico el motivo por el cual iba al mundo de los lagartos, y que estaba un poco preocupado por su hija, porque la había dejado sola. El lagarto entendió su situación, y dijo que no se preocupase, que mañana a esa misma hora estaría de vuelta.
Y efectivamente, a esa hora estaba de vuelta en el bosque, justo en el lugar donde se encontró a los lobos.
Allí vio una bolsa y se acercó lentamente para ver que había en ella. Se sorprendio al ver a un lagartito chiquitito de muchos colores, ¡era el lagarto más hermoso!
El hombre se fue contento, porque sabía que a su hija le iba a encantar.

Llegó a su casa por la noche, y su hija lo esperaba ansiosa. Escuchó unos pasos y se dirigió a la puerta. Cuando abrió vio a su padre con el lagartito muy colorido en la mano; ella lo abrazó. No hacía otra cosa que jugar con él. Pasaron muchos años muy muy felices, comieronperdices, y a mí no me invitaron.

Fin.